“A Flower Affair” … comía flores

Mi pasión por las flores nació conmigo. Desde que tengo memoria, comía flores, fumaba con flores, robaba flores con distintos fines (no lucrativos $), ofrendaba flores, regalaba flores, hacía flores en diversos materiales, bordaba flores, sembraba flores, decoraba con flores…flores por doquier!

cayena

Cayena

Una buena introducción para retomar el blog, pues sin la menor intención escribí esto en “estado” de mi cuenta de kenia.brea y horas más tarde sentí muchas ganas de retomar lo que hace un poco más de un año comencé, tal vez en mi subconsciente motivada por Juan, mi hermana Ray y mi amiga Tamara quienes siempre me instan a hacerlo. La flora en nuestro país es vasta, atractiva, seductora hasta el punto de hacerme caer en tentaciones. Comía flores Muchos o algunos podrían preguntarse ¿cómer flores? Sí, mis hermanas y yo lo hacíamos y aún no me resisto a ciertas especies (admito es un tanto peligroso).

begonia

Begonia

Gran parte de mi infancia y adolescencia la pasé en el campo, La Bija de Cotuí, lo vuelvo a señalar por si acaso alguno estuvo por allí en aquellos años, reconfirmen que las mujeres de ese paraje no tenían la costumbre de hacer jardinería y, por supuesto, de las pocas excepciones mi abuela Jesusa. De carácter austero, no hacen falta muchas palabras para hacerles entender que guardaba un celo feroz por aquellas plantitas ornamentales, pero nada como unas niñas traviesas y “sin telecable” para de vez en cuando salirse con las suyas y tomarlas para distintos usos, a escondidas de ella y de sus “calieses” pues muchos querían estar “fríos” con la ama.

coralillo

Coralillo

Después de las degustaciones nos quedamos con las flores de la Begonia, de sabor ácido, que vino a formar parte de nuestra dieta cotidiana para la merienda matutina, con las de Coralillo como postre porque al despegarlas individualmente tienen un néctar dulcísimo y con el ovario de las Cayenas o “Sangre de Cristo”, babosos como los molondrones, como merienda vespertina. Decidió la vida el órden de la dieta, las mañanas la pasábamos en el patio anterior y las tardes en el posterior, primó la necesidad de afecto y atención que los niños requieren y que de alguna manera, precariamente, conseguíamos en la compañía de las muchachas y las niñas que estaban al servicio de mis abuelos; y ¿qué tiene que ver? Mucho, la casa estaba formada por 5 edificaciones más un cuartito de hormigón visto con una ducha y dos letrinas (otro día haré un mapita)…